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Blog de Juegos de mesa, wargames, kickstarter y heroclix. Reseñas, reportajes, análisis, mejoras de juegos, estrategias y todo con 4 frikis y un blog.

Blackjack, elegancia e historia se conjugan en un mismo elemento

¿Quién no ha visto alguna vez una película en la que se juegue al blackjack? La más icónica de todas es, sin duda, 21 Blackjack. La película está basada en el libro de Ben Mezrich Bringing Down the House: The Inside Story of Six M.I.T. Students Who Took Vegas for Millions, que con su título deja muy claro el argumento del film, que no es otro que el de contar la historia real de un grupo de universitarios del MIT que cada fin de semana viajaba a Las Vegas para jugar (y siempre ganar) al blackjack con una estrategia para nada ortodoxa. Más antigua es Rain Man, protagonizada por Tom Cruise en el papel de Charlie Babbit, un hombre que se vale de las cualidades de Raymond para crear un imperio y hacerse rico jugando al blackjack.

Ambas nos trasladan a lugares asociados con la opulencia, el lujo y el dinero. Construcciones destinadas a cumplir, o no, los sueños de quien en ellas pasa su tiempo. Pero el blackjack es mucho más que un juego de casino, y es que lo que muchos desconocen de él es que tiene su origen en un juego español. Increíble pero cierto, lo sé. Es en Rinconete y Cortadillo, una de las doce obras recogidas en las Novelas Ejemplares de Cervantes, donde se menciona el que está aceptado como el origen del blackjack moderno: el juego de la 21.

De esta forma, la tradición y la historia se unen a la elegancia de los casinos en los que se juega para ofrecernos una de las disciplinas más populares en el mundo entero. Para los que no estéis muy puestos en el tema es importante que sepáis que en el blackjack no se juega contra otras personas sino que el único contrincante es la Banca, es decir, el crupier. En cada mesa, de aspecto semicircular, pueden participar hasta 7 jugadores diferentes cuyo único objetivo es conseguir sumar 21 puntos o conseguir el valor más cercano sin pasarse de esta cantidad y superando a la Banca. Las cartas se reparten en dos rondas y el jugador será quien decida si pide carta (para intentar llegar hasta 21; en caso de pasarse el crupier retirará sus cartas y perderá el dinero), si dobla su apuesta, si separa, si divide las cartas para conseguir varias manos o si se planta. En este caso es importante destacar que solo se conseguirá blackjack cuando las dos cartas iniciales sumen 21. Es decir, que si has sumado 21 después de pedir más cartas al crupier habrás ganado pero no con blackjack.

Como veis es un juego de lo más entretenido y que te mantiene en tensión durante todo la jugada. De hecho, su éxito en los casinos de todo el mundo es tan grande que diferentes aplicaciones online, especializadas en el campo de los juegos de casino y algunas más genéricas, ya ofrecen a sus usuarios la oportunidad de jugar de manera online a este juego. Además, al no ser un juego por equipos te hace mantenerte alerta durante todo la partida para pensar lo más rápido posible en qué decisión es la más acertada y cuál es la mejor estrategia para conseguir el éxito.

Si tuviese que sacarle un pero es que existen dos versiones diferentes, la americana y la europea, lo que provoca que en ocasiones mucha gente se haga un lío con las reglas. En general, la base es la misma pero hay una serie de elementos que varían. El primero de ellos es el que hace referencia al número de cartas tapadas que reparte el crupier. En la variante americana, una de estas cartas permanece boca abajo y el crupier solo podrá levantarla en el caso de que exista la posibilidad de hacer blackjack. En el caso de que lo consiga, la partida termina ahí. En la modalidad europea ambas cartas están boca arriba, por lo que el crupier no puede comprobar si tiene o no blackjack hasta que el resto de jugadores hayan jugado su mano. La principal ventaja de la versión americana es que nos permite ahorrarnos una apuesta innecesaria que no nos aporte ningún beneficio, ya que si el crupier tiene blackjack la partida se cierra antes de empezar, por decirlo de algún modo.

Las opciones de doblar y dividir también son diferentes. En la versión americana se puede doblar siempre, mientras que en el europeo solo cuando tengamos una mano con un valor de 9, 10 u 11. En el caso de dividir, en el americano se puede dividir tres veces con cartas de cualquier valor, mientras que en el europeo solo se puede hacer una vez con reyes, reinas, jotas o un 10.

El tercer elemento hace referencia al número de barajas. En el blackjack europeo se juega con dos barajas, mientras que en el americano con 6, 7 o hasta 8. Esto es importante ,ya que cuantas más barajas haya en juego, más difícil es contar las cartas (tal y como hacían nuestros amigos del MIT).

Por último, pero no por ello menos importante, está la diferencia que existe en la opción de rendirse, que garantiza al jugador el 50% de su apuesta. La diferencia es bastante sustancial ya que en la versión americana existe y en la europea no.

Es importante que tengamos claras las diferencias entre ambas modalidades, ya no solo si vamos a jugar de manera “seria”, sino también para cuando juguemos con amigos o a través de diferentes aplicaciones para no llevarnos sustos o generar enfados después. De hecho, la gran mayoría de las aplicaciones ya especifican la modalidad de juego y suelen permitir escoger entre una u otra.

Como veis, la evolución con el juego tradicional de la 21 no es muy acusada, así que este verano bien podemos cambiar los bastos, las copas y los oros por las picas o los tréboles en busca de una nueva forma de entretenimiento.

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